| Solo hay austera grandiosidad
en el equilibrio, poco es desmesurado pero nada es discordante.
El predominio en Pedraza se queda en mano de los señores
de la cabaña de merinas, no de caballeros. Dominando de este
a oeste, siete leguas de pastizal y pinar. Pastores curtidos por
la trashumancia, son los más cercanos antepasados de los
actuales Pedrazanos. Duchos en tallar la madera, bordar el cuero,
guisar la caldereta, recitar romances con hazañas de lobos,
bataneadotes, soberbios, orgullosos, tradicionales y levantiscos,
cubiertos con montera y zamarra de estezado y zajones.
Escudos y apellidos de prestancia: Velasco, Herrera, Grijalva, Ladrón
de Guevara, Pérez, Contreras, Salcedo, Suárez de Figueroa,
Maldonado, de la Torre, Arribas, Núñez, Sedeño,
Zúñiga y Miranda. Y aposentando sede del Santo Oficio
de la Inquisición con su lema “Justicia y Misericordia”,
armas “La cruz Dominica, la Palma y la Espada”.
Hasta el siglo XVIII permanecen muchos de los linajes como vecinos:
doce censados en 1751 con sus dependientes y criados. En 1792 recibe
el Rey Carlos IV, permaneciendo tres días, del 18 al 21 de
Agosto. Pero con el siglo XIX llega la desolación: la cabaña
ha sido esquilmada durante la Guerra de la Independencia y desaparece
la industria de los paños de Segovia.
Hoy nos transmite su prestancia y nuestra evocación.
..................................... Ricardo
Rodríguez Martín |