Fue poblada Pedraza, nunca mas allá del siglo X y casi seguro antes el llano que el peñón.
Los capiteles de villa y tierra se situaron en un alcor fortificado, sucediendo como es debido con Pedraza. Y valiendo para su cuádruple misión: santuario para su Patrón (San Juan), recinto de mercado (los martes), fortaleza para defensión de hombres y bienes, y de Ayuntamiento para que los sexmos regulen y discutan el aprovechamiento de los bienes comunales.
Del siglo XII ha de ser lo más antiguo del castillo, así como las murallas. Es época de moros enriscados en la sierra y cristianos en guerras civiles.
El señorial caserío y, por serlo aun se mantiene, comienza a erigirse en el siglo XVI y culmina con obras del XVII y XVIII; coincidiendo con el apogeo de la cabaña segoviana de merinas que surte a los telares de Segovia, Florencia y Brujas.
Al ser buenos pastos para el estiaje y siendo estos, reservados a los vecinos, ricos ganaderos levantaron en la villa sus casas solariegas. De aquí surge la unidad de estilo, mantenida durante tres siglos: dos plantas sin galerías superiores ya que no hay nada que secar, de fabrica maciza y sin patio interior, con aleros salientes para resguardar los balcones y ventanas de la nieve y la lluvia; zaguanes de acceso en los mas de los casos adintelados, algunos con ménsulas y en menos casos arcos de medio punto con grandes dovelas; las fachadas esgrafiadas desde el edicto de importancias promulgado por los Reyes Católicos.
 
Solo hay austera grandiosidad en el equilibrio, poco es desmesurado pero nada es discordante.
El predominio en Pedraza se queda en mano de los señores de la cabaña de merinas, no de caballeros. Dominando de este a oeste, siete leguas de pastizal y pinar. Pastores curtidos por la trashumancia, son los más cercanos antepasados de los actuales Pedrazanos. Duchos en tallar la madera, bordar el cuero, guisar la caldereta, recitar romances con hazañas de lobos, bataneadotes, soberbios, orgullosos, tradicionales y levantiscos, cubiertos con montera y zamarra de estezado y zajones.
Escudos y apellidos de prestancia: Velasco, Herrera, Grijalva, Ladrón de Guevara, Pérez, Contreras, Salcedo, Suárez de Figueroa, Maldonado, de la Torre, Arribas, Núñez, Sedeño, Zúñiga y Miranda. Y aposentando sede del Santo Oficio de la Inquisición con su lema “Justicia y Misericordia”, armas “La cruz Dominica, la Palma y la Espada”.
Hasta el siglo XVIII permanecen muchos de los linajes como vecinos: doce censados en 1751 con sus dependientes y criados. En 1792 recibe el Rey Carlos IV, permaneciendo tres días, del 18 al 21 de Agosto. Pero con el siglo XIX llega la desolación: la cabaña ha sido esquilmada durante la Guerra de la Independencia y desaparece la industria de los paños de Segovia.
Hoy nos transmite su prestancia y nuestra evocación.

..................................... Ricardo Rodríguez Martín